Cuantas veces hemos escuchado…

Errar es humano

…pero que poco sabemos al respecto. Por lo menos yo! En mis primeras lecciones sobre Factores Humanos y la Gestión del Error aprendí la diferencia principal entre “error” y “violación”, la cual yace principalmente en la intencionalidad. Además, en el post “La Nueva Visión del Error Humano” daba a entender como el “Error” debe ser visto como un síntoma de un problema más profundo y no como la causa.

 

Durante una de las conferencias acerca de Factores Humanos que atendí en UK, me hice con un libro que recomiendo: “A life in Error. From little Slips to Big Disasters” de James Reason (el inventor del modelo del queso suizo). Y es que el Error Humano puede tener muchas naturalezas y variedades y el autor del libro lo desarrolla desde una perspectiva muy personal e interesante.

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Resulta, que lo que llamamos comúnmente Error puede ser de tres tipos.

 

Los dos primeros de naturaleza similar, ya que los realizamos en estado de distracción, falta de conciencia (lo que Reason llama “Absent-Mindedness”). Es decir, hemos estado “ausentes” durante la tarea por lo que nuestras palabras o acciones no funcionan según lo previsto. Estamos hablando de:

  • Deslices: fallos de atención, omisiones, etc. Ejecutamos una acción que no es correcta para la situación.
  • Lapsus: fallos de memoria, olvidar ítems, etc. Olvidamos de completar una acción que teníamos intención realizar.

Y es que éstos son comúnmente aceptados, suelen ser reconocibles y pertenecen al repertorio de nuestras acciones diarias. Además, lo más interesante es que están relacionados con personas expertas en la tarea y no principiantes. Es decir, quien tiene poca experiencia cocinando será “poco competente” en la tarea en cuestión. Aquí estamos hablando más bien de “competencia mal aplicada”.

Parece una contradicción, ya que es lógico pensar que ganamos competencia para evitar producir más errores. Sin embargo, en este caso no es tan importante la cantidad como el tipo de errores.

Al parecer, una amplia mayoría de veces cometemos este tipo de errores cuando existe intrusismo de otra tarea de naturaleza similar a la que estamos realizando. Por ejemplo, en alguna ocasión he puesto el café soluble en el zumo, en vez de en la leche, aún siendo una acción que repito cada mañana.

 

El tercer y último tipo de error:

  •  Equivocaciones: mala planificación

Las Equivocaciones derivan de procesos mentales donde establecemos objetivos, tomamos decisiones y evaluamos la información disponible. Aquí somos conscientes del problema… Es decir, pensamos nuestras acciones.

 

Si bien no es una ciencia exacta,  el ingeniero danés Jens Rasmussen distinguió tres niveles en el rendimiento humano en los que Reason se basa para clasificar los errores, que hemos mencionado anteriormente, en función del tipo de actividad.

Los Deslices que ocurren durante la aplicación de Habilidades (“skill-based”) y las Equivocaciones que cometemos durante la aplicación de reglas (“rule-based”) o conocimientos (“knowledge-based”). Un buen ejemplo es cuando estamos conduciendo. Cuando circulamos por la autopista, el control de la velocidad y del volante son inconsicentes, forman parte de nuestra habilidad. En cambio cuando circulamos en urbano, necesitamos aplicar reglas para convivir con otros automóviles y peatones. Raramente tiraremos de conocimiento, a no ser que nos corten la calle y tengamos que pensar en caminos alternativos.

 

Como podemos obervar, los tres niveles de actividad pueden convivir en una misma tarea, por lo que el error puede incluso combinarse y darnos cuenta de que el error humano es una CIENCIA en sí misma.