Las políticas de seguridad de las organizaciones suelen hacer referencia a la Cultura de Seguridad y al compromiso de Cultura Justa. De hecho, muchas veces viene marcado por la propia normativa como por ejemplo el Reglamento (UE) 1321/2014 de la Comisión de 26 de noviembre de 2014 sobre el mantenimiento de la aeronavegabilidad de las aeronaves y productos aeronáuticos, componentes y equipos y sobre la aprobación de organizaciones y personal que participan en dichas tareas. En su Anexo II (Parte 145) relativo a organizaciones de mantenimiento, el punto 145.A.65 requiere que la organización establezca una política de seguridad y calidad y que la incluya en su exposición.

Pero…¿que se entiende exactamente por cultura de seguridad? ¿Cuál es el grado de madurez real en las organizaciones? ¿Está integrada en todos los niveles de la empresa?

Existen muchas definiciones  de Cultura de Seguridad y en la mayoría coinciden que se compone de 2 aspectos:

  • Lo que una organización ES: creencia, actitudes, valores.
  • Lo que una organización HACE: prácticas, políticas, estructuras, controles.

IMG_1791Para entender el concepto, a mí me es muy útil visualizar un sistema de engranajes cuyos componentes son necesarios para que dicha Cultura de Seguridad exista:

  • Cultura de Notificar, donde existe un ambiente de confianza donde las personas no tienen miedo a reportar sus propios errores o casi deslices, lo cual permite al propio sistema aprender.
  • Cultura Justa, donde distingue los actos libres de culpa y los que no (los cuales serán la mayoría de veces muy pocos) y que requerirá de políticas disciplinarias ya que tampoco pueden ignorarse.
  • Cultura de Aprendizaje, mediante una cultura informada donde es importante recordar que las cosas pueden ir mal, como por ejemplo durante las sesiones  en Factores Humanos. Una cultura que aprende de medidas reactivas y proactivas y que busca mejoras en el sistema más que corregir localmente los problemas.

En lo que refiere a los elementos de este engranaje, merecen un post a parte. A mi me sirven para definir también lo que es Cultura de Seguridad y es que estos engranajes hacen funcionar un motor cuyo objetivo es conducir a la organización a los máximos niveles de seguridad, independientemente de las presiones comerciales y quién ocupe los puestos más altos de la organización.

 

Aprovechando la coyuntura, el 28 de Enero se cumplió el 30 aniversario del desastre del Challenger. No es causalidad que este accidente se suela utilizar en sesiones de Factores Humanos cuando se trata el tema de la Cultura de Seguridad. Merece la pena leer el informe del accidente el cual es público y se puede encontrar en la web:

Rogers Comission (June 6, 1986). Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident.

 

El transbordador espacial explotó poco después de 1 minuto de despegar y millones de espectadores fueron testigos en directo. La investigación apunta a un problema de las gomas que sellaban las juntas de los propulsores, las cuales debido a las bajas temperaturas de la madrugada y mañana del lanzamiento no se dilataron, produciendo el escape de gases calientes y desencadenando la catástrofe.

Pero al parecer, el vuelo ya se había retrasado y la agencia sufría una brutal presión para cumplir el calendario de lanzamientos del año.  El informe deja ver como las causas organizacionales del accidente tienen ya como raíz la historia y cultura del programa…

Se permitió el desarrollo de una cultura y prácticas organizacionales en detrimento de la seguridad, incluyendo:

  • Un exceso de confianza en los éxitos del pasado
  • Barreras organizacionales que previnieron la comunicación efectiva de información de seguridad crítica y diferencias en opiniones
  • Un sistema de notificación inefectivo

 

No es casualidad que tras el accidente del Challenger, seguido por el Columbia, la NASA haya invertido muchísimo en su Cultura de Seguridad. Afortunadamente, para los que trabajamos en el sector aeroespacial, cada vez más se comparte información y se intenta aprender de lo ocurrido. Pero debemos  ir más allá y construir esta Cultura de Seguridad dentro de casa para entender los problemas más inherentes y relativos a nuestras organizaciones. No es fácil, pero el camino merece la pena y requiere el esfuerzo de todos. Sólo así las políticas de seguridad tendrán sentido para los que las leen.